4 dic. 2007

El Planeta de los simios. 1968 vs 2001 (3)


Al fin, dos películas y una ristra de documentales después, llegamos al final del análisis y la inevitable comparación; de la misma se concluye que la película de 2001 sale bastante perjudicada. Los motivos son tan evidentes como variados.


Empezaremos por el guion. Mientras que la versión antigua deja fluir la historia con bastante naturalidad, no se puede decir lo mismo del filme de Burton. En él, hay instantes en los que la trama se ralentiza y otros que da la sensación de ser llevados por un lazarillo cinematográfico hacia un objetivo tramposo, siempre con la sensación de forzar el tiempo diegético. El espectador no se llega a sentir cómodo con la película más moderna.

Las actuaciones son otro punto a tratar. En 1968 todos los actores están a la altura de su cometido, sobre todo los humanos Charlton Heston y Linda Harrison, sin desmerecer a los magníficos simios. Pero los humanos son la diferencia principal, con un Mark Wahlberg flojito y un antagonista simio sobreactuando en Tim Roth. Los "monitos" Helena Bonham-Carter y Paul Giamatti cumplen, pese al histrionismo del segundo (del que dan buena cuenta los documentales añadidos al DVD de Fox).


La densidad del material. En general, y a pesar de lo señalado, ambas películas entretienen, pero de manera diferente. La película de Schaffner demanda al espectador (al interesado, huelga decir) un esfuerzo más que sentarse en una butaca con un plato de palomitas. Su componente filosófico, constituyendo casi un tratado sobre la condición -y, por qué no, la imbecilidad- humana. La segunda película busca gran parte de esto desde un punto de vista diferente, con un inicio y final distintos, también menos creíbles, y una transposición de términos. Lo que en la película de 1968 era llevar con grilletes aquí lo es marcar a fuego incandescente, por poner un ejemplo cualquiera. Pero al final lo que nos queda es una película que entretiene y hace pensar, con mensaje, contra una película que puede llegar a entretener buscando la acción. Y esto no lo inventamos en estas líneas, sino que es fácilmente comprobable. ¿En qué versión de las dos se plantea todo como una batalla apocalíptica contra los simios? ¿En cuál de las dos hay una estrategia de guerra y una larga batalla con saltos y planos espectaculares?

Y si la narración, mensaje e interpretación no constituyesen aspectos suficientemente fundamentales como elementos de juicio, podemos orientarnos a la concepción de la película. Puede que esto no sea un parámetro fácilmente cuantificable a la hora de establecer una comparación, aunque el presupuesto es una buena orientación, sin olvidar campañas de lanzamiento y demás. Lamentablemente, esto sólo se refleja en la calidad técnica de la película de 2001, y no en otros puntos de mayor interés para el cinéfilo.


Ya se ha apuntado en las entradas anteriores la diferencia de acogida crítica entre las dos películas. Lo que llama la atención es lo económico, tema supuestamente fuerte de Burton. Mientras que la película protagonizada por Charlton Heston provocó una fiebre simiesca y cuatro secuelas, la segunda versión no trascendió entre el espectador tampoco, presentando una tibia recepción en taquilla para lo que se esperaba viendo otras producciones similares.

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