16 sept. 2007

Jetas del micrófono (2)

(Continuación de la entrada anterior)

Vistos algunos ejemplos que han supuesto grandes éxitos mundiales resultantes de adaptación, nos centraremos en la música española actual como paradigma de este fenómeno.

Por si no quedaba claro, no estamos analizando el valor o no de una versión (lo que en inglés se denomina "cover") de una canción.

Versionar no es adaptar. Por ejemplo, el "You can leave your hat on", tema grabado de Tom Jones para Full Monty, es una versión de la misma canción, cantada por Joe Cocker once años antes para el striptease de Kim Basinger en Nueve semanas y media, a su vez versión del tema original, que data de 1972 en la persona de Randy Newman. Así pues, son canciones que se interpretan de una manera más o menos fiel a la original.
La adaptación, por contra, supone una serie de cambios creativos (o no), de mérito en algunas ocasiones (como, en mi opinión, el ejemplo de los Tokens o REM en la canción de mi post anterior) y sin mérito en otras (para mí, el hecho de traducir la letra de una canción desde otro idioma es un auténtico bochorno artístico si de ello se intenta sacar fruto comercial).

Aclarado este concepto, podemos ver algunas de las causas que han llevado al panorama actual de la música española antes de proponer algún ejemplo concreto.

En primer lugar, los cantautores que podríamos denominar de largo recorrido, desaparecidos de la industria discográfica. Los Serrat, Perales, Miguel Ríos, Sabina o Aute no necesitan reivindicarse. En su mayoría, rehúsan el estudio o no buscan el reconocimiento comercial con sus nuevas grabaciones, ya que tienen una base sólida de público desde hace generaciones, y creciendo. Buscan reinventar sus canciones existentes, tocar con orquestas, hacer giras de mayor o menor escala, o simplemente mantenerse al margen de la devoradora industria.

Los grupos de recorrido "medio", es decir, con una carrera de 20-25 años, que no han seguido su trayectoria. Grandes nombres como Radio Futura, Duncan Dhu, Los Secretos, El Último de la Fila, Mecano, Gabinete Caligari, Héroes del Silencio, Los Rodríguez o Nacha Pop. Grandes nombres, imperantes en los 80 y los 90 que se desmembraron, dando lugar a carreras míticas que pudieron serlo aún más. Y si digo esto es porque los solistas o parte de esos grupos "dominantes" siguen en activo actualmente o han hecho carrera en solitario: Ana Torroja, Andrés Calamaro, Mikel Erentxun, Búnbury, Manolo García, etc. Algunos de ellos se han vuelto a unir para situaciones determinadas, normalmente por eventos benéficos o criterios comerciales. No alcanzaron el potencial que pudieron tener hasta hoy, por un motivo u otro, debido a su separación.

La bajada en el rendimiento y continuidad de la serie de cantautores de mediados de los 90. En esos años, gente como Javier Álvarez, Ismael Serrano, Pedro Guerra o Tontxu, por nombrar algunos, sacó una serie de discos y canciones esperanzadoras. Las esperanzas de revitalizar la canción española de autor estaban ahí, pero lamentablemente su cantidad y calidad de producción ha decrecido, por lo que alguno de ellos ha caído en el olvido tan pocos años después de su eclosión.

Ni siquiera la pachanga, género que se ha impuesto en el emergente gran público joven, logra tener en España un nivel aceptable. Reyes de este estilo como King África recurren por norma a canciones antiguas como base de sus creaciones. Y en Eurovisión, festival por antonomasia en el que se puede dar rienda suelta a canciones movidas aunque no tengan calidad, se hace el ridículo casi por sistema. Siempre he dicho que únicamente volveremos a ganar ese festival si presentamos a Georgie Dann.

Como último motivo para llegar a la actual situación de UVI creativa de la música estatal, citaré algo que, por obvio, no suele caer en ello la gente: el boom latino. Boom latino que, junto a lo prefabricado (Operación Triunfo), se ha convertido en referente musical en España. El éxito de Ricky Martin y Chayanne hace años, sobre 1997-98, hace que muchos promotores decidan probar la vía latinoamericana. Todo acabaría degradando con el lamentable reggaetón, pero por medio hay artistas como Juanes, Shakira, Thalía, Paulina Rubio (y alguna honrosa excepción, como Maná) que se han llevado una elevada cuota de mercado de nuestra industria. ¿La otra cuota principal? Ya se ha señalado, gente anónima convertida por arte de magia en ídolos de masas. Con calzador, pero esto no le importa a la mayoría carente de criterio; te gusta la música y buscas una imagen. Porque el gran triunfador de esta hornada de fabricación casera ha sido David Bisbal, el que más mercadotecnia ha construido, el que peores canciones ha cantado.


Pensaba que esta revisión muy general del estado de la música española (de la que queda un último grupo, curiosamente los que utilizan la adaptación) iba a ser más breve, por lo que prefiero poner los ejemplos directos en una tercera entrada del mismo tema. Tardará poco.

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