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11 abr 2008

El mejor cine de 2007: No es país para viejos




Premios: Oscars a la mejor película, dirección, guion adaptado y actor secundario (Javier Bardem). Globos de Oro al mejor guion y actor secundario (Javier Bardem). Multitud de otros premios, la película más galardonada del año.


Muy buen trabajo de los hermanos Coen, que resurgen tras algunos últimos proyectos discutibles como "Ladykillers" o "Crueldad intolerable". Los de Minnesota se mueven como pez en el agua en la mezcla de géneros, entre el drama, el suspense, el policíaco, el western posmoderno y rasgos de comedia. Todos los elementos que estaban en su obra cumbre, "Fargo", y que igualmente nos encontramos aquí.

La historia nos presenta a tres personajes principales; un cazador rural interpretado por Josh Brolin, que encuentra una enorme suma de dinero en una trama de drogas, es el primero. El segundo, Tommy Lee Jones en el papel de un sheriff a punto de jubilarse que se encuentra con un puzzle de muertes y tráfico de drogas, y concluimos con Javier Bardem como un psicópata con códigos propios al que no le importa llevarse a todo el mundo por delante. Como es evidente, la trama de los tres hombres es la misma y se cruza de manera inevitable.

La forma de llevar las historias cruzadas es muy fluida a la vez que original. No es el hábito en este tipo de películas, muy en auge los últimos años, pero el guion no da sensación de estar forzado y tampoco busca la complacencia de tantos y tantos títulos. Los Coen no necesitan quedar bien ante la audiencia y no lo buscan en absoluto, lo que beneficia indudablemente a la película. De igual modo, no se busca el final feliz, implacable en otras producciones, lo que contribuye en el suspense del espectador, que nunca sabe el cariz que van a tomar los acontecimientos.



Los tres intérpretes principales dan la talla de manera espectacular. No se puede omitir especialmente al español, Javier Bardem, que ha dado a nuestro país en primer Oscar en la categoría de interpretación, así como muchos otros premios de diversa índole. Tommy Lee Jones y Josh Brolin también obtuvieron algún reconocimiento en premios estatales, en unos roles sobre los que es complicado pronunciarse si son actores principales o secundarios. En cualquier caso, dentro de unos años se hablará en las antologías de villanos en el cine de un actor español, con su voz, con su cojera, con sus métodos, su arma y su frialdad.



Resumiendo, una muy buena película, poco convencional en su desarrollo y conclusión y que demuestra una maestría de estilo rara de ver en el cine actual. A pesar de que sea así por los premios, no me parece sin embargo la mejor del año pasado; sin embargo, será con todo merecimiento un título importante cuando se mire atrás en el futuro al cine de principios del siglo XX. Mi veredicto estaría entre un siete y un ocho, mucho más cercano al segundo.


Imágenes: adn.es / iwatchstuff.com

7 abr 2008

El mejor cine de 2007: Michael Clayton




Premios: Siete nominaciones a los Oscar, entre ellas a la mejor película, director, actor principal (George Clooney), actor secundario (Tom Wilkinson) y actriz secundaria (Tilda Swinton), ganando este último premio únicamente.

Cuatro nominaciones (ningún premio) en los Globos de Oro.

Otras muchas nominaciones a premios por EEUU, especialmente a mejor película y a las actuaciones de Clooney y Swinton.


Confusión. Es el sentimiento que gobierna esta película hasta los últimos quince minutos, donde casa todo. Asistimos durante hora y media a acciones que no parecen tener conexión, saltos temporales que nos dejan atónitos y una sucesión de personajes difíciles de clasificar y ordenar mentalmente; los últimos minutos dan a entender el sentido de todo, pero la cantidad de cabos que se han dejado sueltos es demasiado grande como para que en unos pocos minutos podamos volver atrás y pensar en todo lo ocurrido. Si muchas veces reclamamos algo nuevo en la forma de narrar el cine, en películas de trama compleja como esta no es algo que la haga ningún favor.

La trama, o las tramas, es de temática judicial, y nos presenta a George Clooney trabajando para una empresa de abogados en un rol indeterminado. No es ni abogado ni policía, pero durante años se ha encargado de hacer el trabajo "sucio" de la compañía, apagando fuegos que pudieran representar problemas. En las primeras imágenes de la película vemos casi el desenlace, para luego ser llevados a varios días antes y encontrar los porqués a lo que hemos visto. Por medio, una trama de envenenamiento con productos químicos, la locura de un abogado amigo de Clooney, un automovilista que ha atropellado a un peatón, problemas económicos de Clooney debido a un negocio fallido y su adicción al juego, etc. Demasiadas cosas para dos horas de película, y más con la narración poco convencional, el flashback, la mezcla de temas, etc.

La crítica americana coincide en señalar a la película como una de las mejores del año, alabándola casi unánimemente. En Europa hay más división de opiniones y no se la sobrevalora tanto. El público en general se comporta de manera similar, pues en IMDB (mayoritariamente anglosajona) se la califica con más de 7'5, mientras que en la más española Filmaffinity la película apenas pasa de un 6 para la opinión de la gente.

Dirige Tony Gilroy en su primera aportación como tal, después de una carrera como guionista con productos como "Armaggedon" o la saga de Bourne. Tiene talento, pero no sé si sabrá aprovecharlo, como muestra su irregular trayectoria como guionista y este producto, que no me convence en absoluto. Y sobre las interpretaciones, son lo mejor de la película como muestran los premios obtenidos. El plano final, con los títulos de crédito sobre la cara de Clooney en el taxi, es muy poderoso y refleja el buen trabajo de los actores.

Por resumir, creo que es una película que no deja indiferente y puede gustar mucho o no gustar en absoluto. Un segundo visionado, sabiendo lo que ocurre desde el principio,puede hacerla ganar enteros, pero no creo que sea adecuado pasarte casi todo el metraje con la sensación de estar perdido; en el cine experimental es admisible, pero no en el narrativo. Esperemos que Gilroy haya tomado nota para futuros trabajos, porque capacidades para dar buenos frutos es evidente que tiene. Mi calificación personal de la película, un seis.


Foto: Canaltcm.com

24 mar 2008

El mejor cine de 2007: Ratatouille




Premios: Ganadora del Oscar, Globo de Oro y Bafta a la mejor película animada del año. Ganadora del mismo galardón para otros muchos colectivos de críticos del país. Nominada a otros cuatro oscars, entre ellos al mejor guion original.

La mejor película de animación contemporánea, por encima de títulos como Shrek o La Edad de Hielo, y mucho mejor que Los Increíbles o Buscando a Nemo. Una obra de arte que demuestra que todavía se pueden realizar películas mágicas, pese a que la animación se haya deshumanizado en las últimas décadas, como muchos apuntan. En lugar de este pensamiento, cuando terminas de ver la película tienes la sensación de que has visto más realidad que en casi todo el cine de carne y hueso ante el que puedes ponerte.

La historia nos sitúa en París, en una colonia de ratas en la que una de ellas es tremendamente aficionada a la cocina, en parte debido a su especial sentido del olfato. Su devoción a un famoso cocinero fallecido le acabará llevando al mundo de los humanos, resultando en continuas pruebas de su coraje para subsistir en ese ambiente hostil.

Es un guion impresionante, rico en matices para cada uno de los personajes, enseñando a previas muestras animadas que se puede desarrollar una trama con complejidad sin prescindir de un amplio elenco de caracteres. No faltan asimismo las referencias cinéfilas en algunas escenas, ni una fiel recreación de París, demostrando un gran trabajo de documentación en pre-producción. La animación y el detalle a conciencia, la sensación de movimiento y el fluir del metraje no dejan lugar a dudas sobre la maestría de las manos que se han empleado en crear esta obra maestra.

La película funcionó bastante bien en taquilla, y fue especialmente alabada por la crítica. Muchos autores la reclaman como una de las tres mejores películas del año, y se han escuchado a expertos lamentarse sobre su omisión entre las nominadas al Oscar a mejor película.

Evitaré referirme al final, un emocionante final, para ensalzar más a la película, pero realmente merece la pena verla. Incluso los no-aficionados al cine de animación se lo pasarán en grande, tanto o más que los niños. El nueve sobre diez lo tiene bien merecido, e incluso creo que estoy siendo escaso en la puntuación.


Imagen: www.ogb.cl

19 mar 2008

El mejor cine de 2007: En el Valle de Elah




Premios: Nominación al Oscar de Tommy Lee Jones (mejor actor principal)
Otras menciones de tipo menor.

Espectacular película, demasiado ignorada en los premios del año pasado y con división por parte de la crítica, que sitúa la acción en la contemporánea guerra de Irak. La narración nos lleva a un padre cuyo hijo regresa del conflicto iraquí pero desaparece misteriosamente, y su búsqueda de la verdad pese a problemas de todo tipo para encontrarla.

Tras la cámara, Paul Haggis en su segundo trabajo tras la comercialmente exitosa Crash, filme que también me agradó. El canadiense busca una historia más personal y menos ruidosa en este trabajo, más intimista pese al trasfondo de un conflicto tan global. Se nota, sin duda, que Haggis ha aprendido de la maestría de Clint Eastwood, a quien escribió Million Dollar Baby, en una doble vertiente. El juego del flashback y el trasfondo bélico nos recuerdan a Banderas de nuestros padres, en la que también intervino; de hecho, la utilización de los efectos de la guerra en los combatientes y el síndrome postraumático al volver del conflicto recuerdan, y por momentos superan, al filme de Eastwood. Asimismo (y evitando cualquier spoiler), según avanzan los acontecimientos tuve la sensación de sobriedad dentro del detalle y de impacto como cuando vi Mystic River.

La película tiene un ritmo bastante lento, que desesperará a más de uno (sobre todo si ha entrado al cine pensando que verá algo sobre guerra con cañones y explosiones). Haggis ha tenido buen maestro y sabe desarrollar las situaciones, no dejar cabos sueltos y perfilar psicológicamente a cada personaje. Cada escena destila aroma a cine de calidad.

La actuación de Tommy Lee Jones es impresionante, en una demostración de cómo expresar sentimientos sin caer en el más mínimo histrionismo. Según Wikipedia, Paul Haggis ofreció el papel a su viejo maestro Eastwood, que lo rechazó aduciendo que su etapa actorial ha finalizado. Lee Jones se adueña de la película por completo, en una justísima nominación al Oscar por su papel de padre atormentado por la pérdida y, sobre todo, la incertidumbre. El resto de actores también cumple su papel con éxito, con Charlize Theron y Susan Sarandon en los otros roles.

El filme es bastante duro, por algunas imágenes y por el tratamiento de los temas. La guerra de Iraq se aborda desde múltiples perspectivas, y sale muy mal parada por la actuación de los norteamericanos en ella. No es una película bélica en absoluto, sino una película humana, un drama de las consecuencias de un conflicto en unos jóvenes soldados y de cómo la gente que se queda en Estados Unidos ignora la crudeza vivida en Iraq. También ahonda, muy necesariamente, en los conflictos entre los encargados de impartir justicia militar/civil en la sociedad americana, denunciando actuaciones inmorales de quienes son considerados veladores de paz y equidad.

En resumen, una impactante y brutal historia, que sin duda podemos contar entre las mejores del año. Evita caer, dentro de la dificultad que conlleva, en algún tópico fácil de este tipo de cine del que tantos intentos comprometidos se hacen; desde el título, emulando a un David iraquí contra un Goliat americano, hasta la última y metafórica imagen, merecen la pena. Sin temor a exagerar, tal vez el tiempo dictamine que En el Valle de Elah es a Iraq lo que Apocalypse Now fue a Vietnam. Va para clásico y espero que no sea injustamente olvidada. Mi veredicto es un nueve.


Foto:
vallartafilmfestival.com

11 mar 2008

El mejor cine de 2007: Juno




Premios:
Oscar al mejor guion original y otras nominaciones importantes.
Nominaciones a los Globos de Oro en película, actriz principal y guion.
Muchos premios más, especialmente al guion y a actriz principal.


Juno es una película muy agradable, especialmente porque todo en ella es fluido, creíble y cotidiano. La historia no tiene altibajos y, con una duración que apenas excede a la hora y media, en ningún momento te hace mirar el reloj deseando que el tiempo pase rápidamente. El género es el de comedia en líneas generales, con un trasfondo de drama, el de la adolescente que tiene que afrontar algo inesperado y lo hace con la decisión que nadie esperaba.

Lo que en otras manos podría haberse convertido en una historia de telefilme que nos amenizase una siesta de sábado aquí llega a cotas muy satisfactorias, en buena parte debido a su adecuado tratamiento. Todos los aspectos de la película, desde la dirección del joven Jason Reitman (hijo de Ivan, director de Cazafantasmas), dan lo mejor de sí mismos para conseguir un producto final que supera la media actual y es mucho más que aceptable.

El aspecto más premiado, como se ha dicho, es el guion original. Una historia simple, que podría ocurrir a cualquiera, es tratada sin grandilocuencia y sin excesivo dramatismo. La naturalidad de los diálogos es de agradecer, especialmente porque no es algo habitual en el cine americano contemporáneo. La trama no tiene deseos de trascender, ni de buscar la lágrima fácil, y es precisamente eso lo que constituye el mayor acierto del filme, estableciendo una sencilla empatía con el espectador que busca un simple rato de cine amable.

La joven actriz Ellen Page, nominada al Oscar y ganadora de otros premios menores por la geografía estadounidense, actúa convincentemente, dando la sensación de que la está ocurriendo en la realidad lo que no es más que ficción. Al igual que el guion, ni ella ni el resto de intérpretes fuerza una mirada o un gesto, en lo que supondría caer en el exceso tan habitual en este tipo de historias. La película, inequívocamente modesta e independiente, se beneficia de no tener ninguna cara famosa que absorba el peso interpretativo, y son todos los actores los que, a la espalda de Page, hacen estimable cada momento de la película.

Una buena propuesta de cine, en resumen, especialmente para los que buscan algo sencillo, que les aporte una sonrisa y que les haga pensar un poquito. A mi entender, la crítica ha sobrevalorado un punto la película, señalándola en muchos casos como la mejor del año y otorgándole puntuaciones máximas en sus análisis. El tiempo lo dirá y aventurarse es el pasaporte directo hacia el error, pero imagino que la película perdure como un pequeño clásico menor, un buen producto independiente y el primer peldaño de la carrera de Ellen Page. En sus manos estará acabar como River Phoenix y Heath Ledger o trascender como muchos otros intérpretes que empezaron jóvenes y tuvieron una exitosa y larga carrera. A la película le daría a bote pronto un siete sobre diez.


Foto: http://deadhours.files.wordpress.com/2007/12/juno2_large.jpg

4 dic 2007

El Planeta de los simios. 1968 vs 2001 (3)


Al fin, dos películas y una ristra de documentales después, llegamos al final del análisis y la inevitable comparación; de la misma se concluye que la película de 2001 sale bastante perjudicada. Los motivos son tan evidentes como variados.


Empezaremos por el guion. Mientras que la versión antigua deja fluir la historia con bastante naturalidad, no se puede decir lo mismo del filme de Burton. En él, hay instantes en los que la trama se ralentiza y otros que da la sensación de ser llevados por un lazarillo cinematográfico hacia un objetivo tramposo, siempre con la sensación de forzar el tiempo diegético. El espectador no se llega a sentir cómodo con la película más moderna.

Las actuaciones son otro punto a tratar. En 1968 todos los actores están a la altura de su cometido, sobre todo los humanos Charlton Heston y Linda Harrison, sin desmerecer a los magníficos simios. Pero los humanos son la diferencia principal, con un Mark Wahlberg flojito y un antagonista simio sobreactuando en Tim Roth. Los "monitos" Helena Bonham-Carter y Paul Giamatti cumplen, pese al histrionismo del segundo (del que dan buena cuenta los documentales añadidos al DVD de Fox).


La densidad del material. En general, y a pesar de lo señalado, ambas películas entretienen, pero de manera diferente. La película de Schaffner demanda al espectador (al interesado, huelga decir) un esfuerzo más que sentarse en una butaca con un plato de palomitas. Su componente filosófico, constituyendo casi un tratado sobre la condición -y, por qué no, la imbecilidad- humana. La segunda película busca gran parte de esto desde un punto de vista diferente, con un inicio y final distintos, también menos creíbles, y una transposición de términos. Lo que en la película de 1968 era llevar con grilletes aquí lo es marcar a fuego incandescente, por poner un ejemplo cualquiera. Pero al final lo que nos queda es una película que entretiene y hace pensar, con mensaje, contra una película que puede llegar a entretener buscando la acción. Y esto no lo inventamos en estas líneas, sino que es fácilmente comprobable. ¿En qué versión de las dos se plantea todo como una batalla apocalíptica contra los simios? ¿En cuál de las dos hay una estrategia de guerra y una larga batalla con saltos y planos espectaculares?

Y si la narración, mensaje e interpretación no constituyesen aspectos suficientemente fundamentales como elementos de juicio, podemos orientarnos a la concepción de la película. Puede que esto no sea un parámetro fácilmente cuantificable a la hora de establecer una comparación, aunque el presupuesto es una buena orientación, sin olvidar campañas de lanzamiento y demás. Lamentablemente, esto sólo se refleja en la calidad técnica de la película de 2001, y no en otros puntos de mayor interés para el cinéfilo.


Ya se ha apuntado en las entradas anteriores la diferencia de acogida crítica entre las dos películas. Lo que llama la atención es lo económico, tema supuestamente fuerte de Burton. Mientras que la película protagonizada por Charlton Heston provocó una fiebre simiesca y cuatro secuelas, la segunda versión no trascendió entre el espectador tampoco, presentando una tibia recepción en taquilla para lo que se esperaba viendo otras producciones similares.

22 nov 2007

El Planeta de los simios, 1968 vs 2001 (2)

PLANET OF THE APES (2001)


Antecedentes: De todos es bien sabido el interés de Tim Burton por las historias comerciales (lo que se ha llamado los últimos treinta años los blockbusters), especialmente dentro del terreno de ciencia-ficción. Desde los inicios de sus ya más de veinte años de carrera, ha dirigido títulos como "Beetlejuice", "Batman", "Eduardo Manostijeras", "Mars Attacks", "Sleepy Hollow", "Big Fish", "Charlie y la fábrica de chocolate", "La novia cadáver" o el título que nos ocupa.




Saquemos conclusiones (aunque sean precipitadas, siempre es algo muy tentador): a Tim Burton le gustan los cuentos, le gusta la ciencia-ficción, le gusta adaptar textos ya escritos (a Boulle, a Dahl, a Irving...) y le gusta, aunque esto sea ya muy personal, tener a Johnny Depp y Danny Elfman -en la música- a sus órdenes. Pero por encima de todo, le gusta ganar dinero, con productos con mucha mercadotecnia a sus espaldas, inversiones fuertes, caras conocidas y una sonrisa esperando que la taquilla vaya como se espera.

Y ése fue un gran motivo para rodar una propia visión, más fantástica si cabe en su planteamiento y desarrollo que la anterior, de "El planeta de los simios". Tras una película con cuatro secuelas, una serie de televisión y una invasión de productos simios en el mundo a principios de los setenta, esa generación ya no es la consumidora a principios del siglo XXI: un mundo más global de hijos de aquellos apasionados puede ser un objetivo comercial que otorgue vastos dividendos. Sin negar que fuera una historia que siempre le apasionara a Tim Burton y quisiera dar su punto de vista, pero sospecho que eso queda en un segundo plano.


Sinopsis: La acción se sitúa en un futuro no muy lejano. En una base espacial alejada de la Tierra, se utilizan monos adiestrados para misiones espaciales. Un entrañable monito se pierde en una tormenta espacial en uno de estos viajes, y el astronauta Leo Davidson, interpretado por Mark Wahlberg, va en su búsqueda y se pierde también. Leo avanza en el tiempo y aterriza en un planeta en el que los simios dominan a los humanos, en una sociedad organizada. Leo y otros humanos son vendidos como esclavos a una simia que les trata bien y les pone a servir en casa de su eminente padre.

Tras un incidente con un Thade, el personaje maléfico de la película, Leo se escapa junto con su amiga simia Ari y otro grupo de humanos que estaba preso. Su objetivo es llegar a la zona sagrada de Calima, donde está el secreto sagrado de la raza simia. Allí tendrá lugar una batalla que decidirá el futuro de todos ellos... y hasta aquí puedo leer, como dirían en otro sitio.


Aspectos técnicos: Es una película cuidada al máximo en lo que respecta a los efectos especiales, como no podía ser de otra manera. Gran parte de las pretensiones de la película se basan en su inversión, y esto incluye los parámetros técnicos y la fuerte campaña de publicidad que se hizo en su día. Podemos decir que tanto el maquillaje, la música, efectos especiales y vestuario son bastante logrados, insistiendo en la generosa inversión empleada. Hubo varias nominaciones a premios como los BAFTA (premios de la Academia británica) o los Saturn (premios americanos a películas de ciencia ficción y terror), pero la cosecha fue insignificante incluso en estas categoría. Asimismo, algunos actores estuvieron nominados para los Razzie, antagónicos al Oscar que denotan lo peor de cada año.

Crítica: Una película fallida. La crítica internacional la dio unos palos excesivos en mi opinión, sobre todo en la comparación con la versión anterior. Cierto es que había unas expectativas bastante altas por la trayectoria de adaptaciones de Tim Burton y que la película se queda en mediocre.

El mayor fallo que nos encontramos es que es un filme vacío en el sentido de que carece de gancho, y no llega a implicar emocionalmente al espectador en la historia. Hay una sensación imperante de que todo está demasiado forzado, muy preparado para llevarnos a los momentos clave, viéndose perjudicado el desarrollo natural de la historia por ello. El final, distinto a la versión anterior, se prevé momentos antes y no sorprende como podría haberlo hecho; quizá el exceso de metraje (excesivas pretensiones) tampoco ayude demasiado en este sentido, y da la sensación por todo ello que no hay fluidez en el ritmo de la narración. Por mi parte, seguiré con el hábito de no fastidiar la conclusión de la película a nadie.


Las interpretaciones no ayudan, y únicamente Helena Bonham-Carter me parece adecuada en su papel. El resto cae en el histrionismo o el vacío de sentimiento. Para los nostálgicos, Charlton Heston tiene un pequeño papel como moribundo padre del maléfico Thade... y curiosamente es el único simio que sujeta una pistola en la película, como bien remarca wikipedia.

28 ago 2007

Un buen día lo tiene cualquiera

Como no solo (sí, ya sin tilde, la Real Academia nos va a volver locos) de cine antiguo vive el hombre, vamos a incorporar de vez en cuando algunos comentarios sobre películas actualmente en cartelera, por si a alguien le ayuda. Comenzamos con este título, rodado en Valladolid (es de lo más interesante de la película, ir viendo las localizaciones):

Dirección: Santiago Lorenzo.
Reparto: Diego Martín, Juan Antonio Quintana, Roberto Álamo, María Ruiz.
Guion: Santiago Lorenzo.
Fotografía: José Luis Moreno.
Música: Malcolm Scarpa.

Película de buenas intenciones, en la que un joven padece un fracaso empresarial, se arruina y su vida personal no es mucho más gratificante. Sin hogar, se apunta a un programa social para hacer compañía a ancianos a cambio de un techo para vivir. A partir de aquí, y ayudado por la peculiaridad del anciano al que cuida, le ocurrirán una serie de peripecias, cada una más surrealista que la anterior.

Lamentablemente, la película no se queda más que en eso, en un planteamiento prometedor que no es aprovechado, sobre todo porque los personajes presentan un desarrollo psicológico bastante previsible y la trama se presenta carente de contenido. El final feliz no hace más que corroborar lo que se va anunciando toda la película, en la que el espectador rara vez se ve sorprendido. Las deficiencias narrativas, en las que el director se muestra bastante falto de recursos, obligan a que se haga uso de la voz en off.

Lo mejor de la película es la interpretación de Juan Antonio Quintana, que se come al resto de jóvenes intérpretes; lamentablemente, el guion le obliga a sobreactuar, pero su buen hacer es lo que puede hacer pasable a la película. En este caso, su procedencia teatral dota a su personaje del histrionismo necesario para que roce lo excesivo pero no cruce el umbral. Otros aciertos de la película son un par de gags bastante efectivos, que provocan la carcajada del público; sin embargo, la myoría no acaba de funcionar. Asimismo, destacable la banda sonora de Scarpa, que merece un escuchado posterior, además de tener una sincronía con la imagen que aporta algo diferente.

El espectador abandona la sala con la sensación de que se abusa de la casualidad, con muchas situaciones forzadas en demasía. El no pensar que lo que ves sea mínimamente verosímil, salvo que estemos ante una obra maestra, no suele funcionar, y la película paga la nula implicación del espectador. Además, algunos aspectos técnicos lastran en exceso al film, como la poco acertada iluminación en las escenas de interior. Finalmente, decir que el montaje es bastante pobre, especialmente en las conversaciones rápidas, donde el plano/contraplano se muestra muy artificial, forzado y caótico. El epílogo, impuesto por la productora, tampoco le hace ningún bien al resultado final.

Álex de la Iglesia dijo hace años que Lorenzo era la gran esperanza del cine español. Digamos que, o bien se confundió bastante, o es que nuestro cine está vegetativo.